Con la llegada del otoño, el Bologna, al igual que muchos otros clubes de la Serie A, inicia su clásica y crucial «temporada de renovaciones» contractuales. En este momento, esta fase concierne principalmente a dos de los jugadores más destacados del equipo rojiazul, cuyas situaciones contractuales requieren atención inmediata.
El persistente dilema de Jhon Lucumí
El primer caso es el de Jhon Lucumí, el central colombiano, quien ha sido el protagonista de una prolongada «telenovela» que se extiende por varios meses. Lucumí parecía estar en la rampa de salida del Bologna ya este verano; por ejemplo, el Sunderland, cuyo mercado es gestionado por Ghisolfi (quien ya lo había pretendido durante su etapa en la Roma), estaba dispuesto a hacer grandes esfuerzos para convencerlo de unirse a la Premier League. Sin embargo, el Bologna se mantuvo firme en su negativa, reacio a desprenderse de un segundo pilar defensivo central en la misma ventana de fichajes en la que ya había dejado marchar a Beukema. La directiva emiliana mantiene la esperanza de que Lucumí acepte la nueva oferta salarial, que supera los 2 millones de euros netos, una cifra que se le ha propuesto desde hace tiempo. Se espera una reunión clave con sus agentes en breve para definir su futuro.
Riccardo Orsolini: un camino hacia el compromiso «vitalicio»
Pero no solo Lucumí ocupa la agenda de los directivos, ya que el Bologna también trabaja discretamente para consolidar a Riccardo Orsolini, un líder ya establecido y una figura cada vez más central en su proyecto deportivo. Su contrato actual finaliza el 30 de junio de 2027, pero la directiva rojiazul le ha presentado una propuesta que, de hecho, sería equiparable a una renovación «de por vida» hasta 2030, momento en el que Orsolini cumplirá 33 años. Este movimiento subraya el deseo del club de asegurar la permanencia de sus figuras clave a largo plazo.
