Después de haberse afianzado en el ámbito nacional, el Olympique de Marsella está listo para tomar el protagonismo también en la escena europea. La contundente victoria por 4-0 infligida ayer al infortunado Ajax en el Vélodrome sabe a revancha por el revés sufrido anteriormente. Este primer triunfo en la fase de grupos de la Champions League llega en un momento de gran entusiasmo para todo el club, gracias también a la reciente victoria en el `Clásico` contra el Paris Saint-Germain. Estos resultados confirman que el OM de Roberto De Zerbi ya no es un equipo en construcción, sino un adversario temible en todos los frentes: una sólida realidad.
El técnico italiano ha transformado por completo al equipo: con un pressing alto, maniobras rápidas e intensidad constante. Contra el Ajax, jugadores como Aubameyang y Paixao iluminaron el partido, mientras que O’Riley aportó equilibrio y seguridad al centro del campo. El equipo muestra ahora una clara conciencia de sus propias capacidades, aprovechando al máximo las cualidades individuales de sus futbolistas y el incondicional apoyo de un público apasionado, totalmente entregado por las recientes actuaciones.
Los últimos éxitos envían un mensaje inequívoco: De Zerbi ha aportado continuidad, confianza y un juego espectacular, demostrando que su proyecto técnico puede funcionar a los más altos niveles. El entrenador italiano ha revitalizado el estilo de juego de los marselleses, haciéndolos brillantes en la construcción ofensiva y cada vez más sólidos en defensa. La victoria contra sus históricos rivales en Francia les dio un gran impulso, mientras que el 4-0 contra el Ajax demuestra que el equipo puede competir al máximo nivel también en la Champions League. El Marsella ya no quiere ser una simple comparsa; es un equipo dispuesto a hacerse respetar y a dejar su huella.
