Una vinculación personal con el Espanyol
En una entrevista concedida a RAC1, Mao Ye quiso enfatizar que su relación con el Espanyol trasciende su posición ejecutiva. Explicó que su afición por el club surgió hace una década por motivos profesionales, pero que con el tiempo se transformó en una pasión personal. «Lo he explicado muchas veces. Yo me hice del Espanyol por cuestiones profesionales hace 10 años. Mi historia es un poco diferente de la mayoría de los pericos. Yo tengo el orgullo de explicar que he hecho el proceso contrario», afirmó el directivo.
Detalló cómo esta conexión personal impactó su esfera familiar: «Fui yo quien llevó a mi padre al campo, yo quien le regaló la primera camiseta a mi abuelo, que pudo disfrutar los últimos 3 años de su vida. Cada familia perica tiene sus historias, el Espanyol es una familia».
La venta a Alan Pace: un proceso «sincero y transparente»
Respecto a la integración de Velocity y Alan Pace en la estructura del club, Mao Ye indicó que la operación fue más fluida de lo que pudo parecer desde fuera. Describió el proceso como «bastante normal» y «bien vivido». Además, aclaró un aspecto clave: «Es una operación compleja corporativamente hablando. No es una venta total, es parcial. Rastar forma parte del accionariado del holding».
Subrayó la armonía en la transición: «Se han entendido Chen y Alan. El proceso ha sido con sinceridad y transparencia, poniendo en común conceptos básicos de gestión. El equipo de Velocity ha entrado en el club de una forma muy fácil».
Estrategia económica: sin ampliación de capital a corto plazo
En materia financiera, Mao Ye fue categórico al descartar una ampliación de capital inminente. Sin embargo, dejó abierta la puerta a otras vías para el crecimiento del club: «La voluntad es hacer crecer el club. Hay muchas fórmulas. No es que tenga previsto a corto plazo una ampliación de capital, pero tenemos que trabajar para tener un presupuesto más amplio».
Enfocó la estrategia en la solidez: «No queremos crecer y luego hundirnos. Queremos dar pasos sólidos hacia el futuro».
Mao Ye y su continuidad: «contrato indefinido»
Uno de los puntos más sensibles, su futuro bajo la nueva dirección, fue abordado con claridad. Lejos de plantear una salida, Mao Ye confirmó su permanencia sin una fecha de finalización definida: «Hay continuidad, el contrato a nivel ejecutivo es indefinido. Puede haber un acuerdo de finalización, pero hemos hablado desde el principio y la idea es seguir y trabajar conjuntamente».
Esta declaración podría consolidar, para una parte de la afición, la percepción de que el cambio institucional no ha traído el relevo esperado en las altas esferas directivas.
Objetivos deportivos: prudencia frente a la ilusión
En el ámbito deportivo, Mao Ye admitió que el rendimiento inicial de la temporada ha superado las expectativas. «Preveíamos, tras consolidarnos el año pasado, dar un pasito más. El objetivo era no sufrir tanto como el año pasado. Estar el noveno, décimo, a media tabla. Salvarse a cierta distancia de los de abajo. Pero no nos imaginaríamos estar cuartos o quintos».
A pesar del buen momento, hizo un llamado a la cautela: «Yo también intento calmar a todo el mundo».
Esta postura, comprensible desde una perspectiva de gestión prudente, contrasta con el entusiasmo creciente en la grada, donde la afición ya vislumbra la posibilidad de alcanzar puestos europeos.
El ascenso: un hito personal y profesional
Mao Ye rememoró también la trascendencia del último ascenso a Primera División, un evento de gran calado tanto en el plano emocional como profesional. «No te lo sabría explicar. Es tan complejo sentimental y profesionalmente. Ese día lo celebré tanto… Pensé ‘es hoy’. Al día siguiente estuve en la oficina, pero ese día me olvidé de todo».
Compartió una anécdota reveladora: «Al acabar el partido lo primero que hice fue decirle al director financiero que borrara el Excel con el plan B».
La hoja de ruta del CEO
En conclusión, la entrevista ofreció una visión clara de la estrategia y la interpretación de la situación actual por parte del CEO. Mao Ye permanece al frente del Espanyol, ahora bajo la égida de Velocity, manteniendo un discurso cauto, desprovisto de alardes, y con escasa autocrítica respecto a la gestión previa.
