Hoy, Florencia fue escenario de una multitudinaria manifestación, en el marco de una huelga general que abarcó numerosas ciudades italianas. Con una estimación de entre 50.000 y 100.000 participantes, el cortejo, convocado por la Unión Sindacati di Base con la adhesión de CGIL y otros sindicatos (excluyendo CISL y UIL), buscaba expresar solidaridad con el pueblo palestino, denunciando un presunto genocidio perpetrado por Israel en los últimos dos años. La protesta también puso de manifiesto la situación de la Flotilla Global Sumud, interceptada por la marina israelí mientras intentaba entregar ayuda humanitaria en Gaza, desafiando un bloqueo naval considerado ilegal.
Iniciada en la Fortezza da Basso, la marcha en Florencia debía culminar en el estadio Franchi. Sin embargo, los manifestantes decidieron extender su recorrido, llegando hasta Coverciano, la sede de la Selección Nacional italiana de fútbol. Desfilaron cerca del Museo del Calcio y de los campos de entrenamiento, fuertemente custodiados por la policía, para protestar contra la decisión de programar partidos (uno ya disputado y otro futuro) contra Israel, válidos para las eliminatorias del Mundial de 2026.
Un orador, a través de los altavoces (según lo reportado por Repubblica.it), expresó una firme condena: «¿Cómo es posible que, después de dos años, sigamos permitiendo que un Estado criminal, una nación acusada de cometer un genocidio, juegue partidos de fútbol, incluyendo el programado para el 14 de octubre en Udine?» Sus palabras fueron recibidas con aplausos y silbidos dirigidos al Centro Deportivo, evidenciando el fuerte desacuerdo de los participantes.
