El suplente Hussein El Shahat fue la figura inspiradora de los «Diablos Rojos», guiándolos a una dramática victoria por 2-1 sobre su archirrival, el Zamalek, en un emocionante partido de la Liga Premier egipcia. El lunes por la noche, en el Estadio Internacional de El Cairo, el Al Ahly protagonizó una impresionante remontada tras ir perdiendo en la primera mitad.
El Zamalek golpea primero
Los «Caballeros Blancos» tomaron la delantera en el minuto 31. El defensor Hossam Abdelmaguid fue el encargado de convertir un penalti repetido, poniendo a su equipo por delante. Previamente, el intento inicial de Abdallah El Said había sido atajado por Mohamed El Shenawy, pero el árbitro César Soto Grado ordenó que se repitiera el lanzamiento tras detectar una invasión de área por parte de los defensores del Al Ahly.
El Shahat cambia el partido
El entrenador interino del Al Ahly, Emad El Nahhas, decidió introducir a Hussein El Shahat en el minuto 69, y el extremo no tardó en demostrar su valía. Apenas dos minutos después de su entrada, El Shahat empató el marcador con un potente disparo, culminando una excelente jugada de combinación con Mohamed Sherif.
El penalti cambia el rumbo
En el minuto 78, la influencia de El Shahat fue aún mayor. El jugador consiguió un penalti tras ser derribado dentro del área por el defensor del Zamalek, Mahmoud Bentayg. Mahmoud Hassan «Trezeguet» se encargó de ejecutar la pena máxima y, con gran calma, convirtió desde el punto fatídico, dando la ventaja al Al Ahly por primera vez en el encuentro.
Drama final, sin empate
El Zamalek estuvo cerca de rescatar un punto en el tiempo de descuento, cuando un cabezazo de Amr Nasser impactó en el larguero. Sin embargo, el Al Ahly se mantuvo firme en defensa hasta el pitido final, asegurando una valiosa victoria y los tres puntos.
Con este emocionante resultado, el Al Ahly asciende al 3er lugar en la tabla con 15 puntos y un partido pendiente, demostrando su capacidad de lucha. Por su parte, el Zamalek se mantiene en la cima con 17 puntos después de 9 jornadas, aunque con la presión de sus perseguidores.
